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8 Febrero 2022

Cuentos de animales: JJ El murciélago llorón

El protagonista de este cuento con animales es Jhon Jairo, un pequeño murciélago que lloraba por todo: lo bueno y lo no tan bueno. Conoce aquí su historia.

Uno de los cuentos infantiles de animales escrito por Teresa Salcedo y Carlos Velásquez para nuestro programa Cuentazos con efectazos.

 

 

JJ El murciélago llorón

La primera vez que John Jairo lloró fue cuando nació. Bueno, esto no tiene nada de raro porque todos los bebés lloran al nacer. Pero es que John Jairo lloró tanto, pero tanto, que su mamá Carmiña lo tuvo que llevar colgado en su espalda volando por toda la cueva para que dejara de llorar. 

Así, agarrado muy fuerte a la espalda de su madre vio por primera vez los pasadizos de tierra roja. El espejo de agua de la cueva. 

Para JJ llorar era como un canto a la felicidad, a la libertad, al hecho de estar vivo. Y llorando, llorando JJ aprendió a vivir. Todo era tan hermoso que llorar le había dado buenos resultados y nada le daba más felicidad que los buenos resultados. 

Cuentos de animales: JJ El murciélago llorón

Con sus vecinos los guácharos se volvió especialista en el manejo del sonar. Aprendió de la mano de su tío Joe Chimbilá, el difícil arte de volar con los ojos cerrados. A dormir colgado de las patas. Y a sacar la lengua para saborear el polen de las flores del cactus. Por eso hay quienes dicen que los murciélagos son los colibríes de la noche.

A propósito del cactus a JJ le parecía muy extraño que sus espinas hicieran llorar. Un día de puro despistado se pinchó y no le gusto. Le salió una gota de sangre y entonces fue mucho lo que le dolió. Tan real y profundo fue ese dolor que lo fue llenando, llenando hasta que lo inundó por completo y entonces ya no pudo más: ¡Waaaaa! Gruesas lágrimas se asomaron por sus pupilas y rodaron libremente por sus mejillas.  

Sintió luego una hermosa paz interior que hizo desaparecer cualquier forma de dolor. De esta manera JJ descubrió que existen muchos motivos para llorar. Por ejemplo, hay murciélagos que lloran porque les duele un diente. Y otros sencillamente porque se sienten tristes. Entendió que llorar no es un deporte. Y mucho menos es un espectáculo. 

Por el contrario, le quedó muy claro que el llanto es un acto sublime y sanador que siendo un acontecimiento muy serio también se puede llorar de risa o de felicidad. 

Ahora JJ hace muchas más cosas, utiliza palabras, gestos y cánticos. Y el llanto lo deja para ocasiones especiales. 

Y colorín colorado, este cuento se ha acabado. Zapatito roto mañana te cuento otro.

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