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4 Noviembre 2016

Ciencia para niños: preguntar, experimentar y divertirse

Crear experimentos es una forma diferente y entretenida de conocer el planeta e interesar a los niños en la ciencia.

A veces pensamos que la ciencia es aburrida o solo es para expertos, pero ¿sabías que al llover, en los carros, en la puerta, en los objetos que usamos diariamente e incluso en los alimentos que comemos está presente la ciencia? Sí, está en todas partes aunque no la veamos.

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¿Por qué? ¿Dónde? Para que cada aparato que actualmente usamos fuera creado, primero tuvo que ser imaginado por un científico que quería encontrar las respuestas a las preguntas que tenía. Lo mismo ocurre con la explicación de fenómenos naturales como la lluvia o los rayos, alguien tenía una pregunta y decidió investigar para poder comprender lo que sucedía. De esta manera actúan los científicos e investigadores, intentando conocer cada día un poco más acerca del mundo. Ese es el gran secreto de la ciencia: ¡curiosear, experimentar y divertirse con los descubrimientos!

El primer paso para entrar al mundo científico es darnos cuenta de que, además de ser una profesión o una temática que vemos en el colegio, investigar es un juego de exploración en el que nos hacemos muchas preguntas, realizamos pruebas, comprobamos nuestras teorías, analizamos los resultados e invertimos nuestro tiempo haciendo descubrimientos para conocer algo nuevo que pueda ayudar a la sociedad.

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“A mí al principio no me gustaba la ciencia, pero cuando la descubrí a través de juegos me empezó a gustar porque podía averiguar cosas que no sabía e inspirarme para ayudar a la humanidad”: Sebastián Chaparro, 12 años.

¿Alguna vez pensaste que eras capaz de desarmar y armar un carro de juguete a control remoto para entender cómo funciona? Con la ciencia todos podemos lograrlo. Alternativas como los experimentos caseros, grupos escolares de investigación o robótica y hasta clubs de ciencias, en los que participan niños desde los 3 años, nos muestran que el planeta es un laboratorio gigante para explorar, en donde la ciencia y la tecnología se relaciona con todo lo que nos rodea. Es así como varios de los científicos más reconocidos, comenzaron su carrera gracias a su curiosidad y gusto por temas cercanos como los planetas, los automóviles, los insectos o los fenómenos naturales.

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“Para mí la ciencia es muy chévere e interesante, uno puede averiguar y descubrir cosas nuevas que no vemos en otras partes. Yo hice un brazo robótico que se maneja con controles”: Daniel Felipe, 10 años.

 

¿Y qué se necesita para ser un gran científico?  Desde que nacemos sentimos curiosidad innata por conocer lo que nos rodea así que olvídate de un gran laboratorio o de ser un genio, lo único que necesitamos es:

  •        Curiosidad y gusto por descubrir cómo y por qué pasan algunos hechos naturales.
  •        Investigar para encontrar la respuesta a ese tema que tanto nos interesa: puede ser observando cómo funciona cada aparato, leyendo de qué están hechos, viendo videos o visitando lugares como bosques y museos.
  •        Experimentar: comprobar el porqué de las cosas y buscar de muchas formas el cómo pasan las cosas, de ahí saldrán preguntas nuevas y sorprendentes por resolver.
  •        Tomar notas de todo lo nuevo o extraño que suceda en nuestro experimento, puede ser una guía para cada intento.
  •        Tener paciencia: no todas las respuestas o experimentos funcionan a la primera.

Aunque la ciencia abarca muchos campos como la química, la física o las matemáticas, también hacen parte de ella la tecnología, la robótica, la astronomía o la biología. A continuación te presentamos a Laura, ella tiene 10 años y ya crea robots:

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Entre los 3 y los 6 años estamos explorando y conociendo lo que nos rodea, por eso visitar parques o lugares al aire libre puede ser una oportunidad para interesarse por la biología y ciencias naturales a través de las plantas, los animales y experimentos básicos para entender reacciones naturales del ecosistema.

“Me gusta hacer experimentos con ingredientes y erupciones. No sabía que con gaseosa, bicarbonato y plastilina podíamos hacer volcanes y erupciones con lava para entender cómo funcionan. Es muy chévere.” Juan José, 6 años.

Después de los 7 años, tenemos más herramientas y conocimientos para entender el planeta, es por eso que empezamos a preguntarnos cómo funcionan las cosas. Alimentar esta curiosidad con experimentos donde combinemos químicos y armemos o desarmemos aparatos o juguetes que tenemos en casa, atrapa a los niños en un viaje científico muy interesante. Con cada uno términos como la oxidación, el díptero o el densitómetro, entre otros, dejarán de ser palabras extrañas para acompañarlos a diario.

“Me gusta la robótica y la mecánica, porque puedo crear lo que quiera y averiguar cómo funcionan mis juguetes electrónicos”: Miguel Ángel Pérez, 10 años.

Recuerda que el interés por la ciencia comienza desde nuestra casa y lo podemos despertar también con los fines de semana sorprendentes de Mi Señal.

En internet o Youtube también encontrarás experimentos sencillos para hacer en casa que invitan a los niños a hacer preguntas sobre el planeta, olvidarse de lo complejo y ver la ciencia como un divertido reto por resolver, ¿qué tal el de la tinta invisible o el huevo mágico? Los sorprenderán.

 

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