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28 Enero 2022

Cuentos de animales: La piñata de la culebra

A los niños del salón les llegó la invitación a la fiesta de una niña que nunca había prendido la cámara en las clases virtuales... Sigue leyendo y descubre cómo continúa esta historia.

Uno de los cuentos infantiles cortos de animales, escrito por Andrés Huertas para el programa Territorio Mágico - Alegría contagiosa.

La piñata de la culebra

Todos los niños de Segundo B recibieron una invitación a la piñata, y al abrirla salió saltando una enorme boca de culebra, con colmillos y larga lengua que les hacía dar un salto del susto. 

Cuando metieron la cabeza adentro de la boca de la culebra, leyeron clarito “Débora te invita a su cumpleaños en el Barrio Territorio Mágico, conjunto Alegría Contagiosa, Torre 2, apartamento 303, martes a las cuatro y treinta. 

Ninguno de los niños sabía cómo era esa niña que estaba virtual y nunca prendía la cámara, unos creían que era simpática, de ojos grandes, otros que era chistosa y de dientes grandes, otros que tenía la piel suavecita y era de orejas grandes. Como a todos les caía bien, convencieron a sus mamás de que los llevaran.

Cuentos de animales: La piñata de la culebra - Territorio Mágico

Pero cuando llegaron no los dejaron entrar. Un señor muy bravo les dijo que se fueran. Ellos golpearon, quemaron el timbre, mandaron cartas y se aprestaban a salir corriendo todos al tiempo para tumbar la puerta, cuando a las mamás les llegó un mensaje al WhatsApp: “Se nos olvidó anotar que la piñata es en el salón comunal”. 

Los niños salieron corriendo, se sentaron a manteles de monstruo: los chocolates dejaban escapar humo verde cuando los mordían y de los dulces en forma de hueso, salía sangre de frambuesa. Pero la cumpleañera nada que aparecía. 

Los niños jugaron y después fueron a romper la piñata. Juana Banana la rompió con el palo de escoba y allí mismito cayó la culebra más grande y asustadora del planeta. Todos quedaron mudos, pero Débora les dijo “Qué hubo, compañeritos” y los niños concluyeron que tenían razón: Débora era de ojos grandes, largos colmillos, con la piel suavecita, simpática y chistosa. Sólo se equivocaron en que no tenía orejas, pero, en todo lo demás, era una niña como cualquier otra. 

Jugaron, bailaron, comieron pastel de araña y fue la mejor piñata del mundo mundial.

 

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